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Auditoría Interna

Por medio de la auditoría interna las empresas e instituciones tienen la capacidad de autoexaminarse y tomar decisiones apropiadas de cara a la reducción de riesgos y la búsqueda de puntos óptimos.

Las sociedades mercantiles y todo tipo de organismos practican de manera continuada actividades de control interno con el objetivo de autoevaluarse y detectar procesos o mecanismos de mejora potencial.

La inspección interna es más habitual en instituciones o empresas de gran tamaño, tanto en el sector privado como en el sector público.

Además, esto ocurre en gran cantidad de sectores económicos con el fin de adecuar su funcionamiento y actividad interna a las leyes que rigen en cada territorio en que operan.

Este punto es evidente dado que a mayor tamaño de empresa mayor será la dificultad para controlar el funcionamiento de la misma. Igual ocurre con los distintos procesos o departamentos que compongan su organigrama o estructura.

Características de la auditoría interna

Como mecanismo emprendido por la empresa, una auditoría interna debe ser un instrumento capaz de cumplir una serie de objetivos para que sea considerado como válido:

  • Debe servir para localizar el punto de eficiencia a conseguir en el corto y medio plazo. Es decir, es un elemento de optimización de recursos.
  • Se centra en cada una de las fases de la cadena de producción, analizando y evaluando cada departamento o tarea emprendida.
  • Compara las características propias de la compañía con los estándares de su sector. Al tiempo mide su naturaleza legal respecto al ajuste normativo en que deba situarse, de modo que pueda disminuir posibles riesgos.
  • Una auditoría interna se ha convertido en herramienta ineludible para las sociedades a la hora de detectar anomalías legales, fraudes o asignación ineficiente de fondos y recursos.
  • Los resultados obtenidos tras auditoría no tienen porqué tener validez legal frente a terceros, como son las organizaciones públicas y gobiernos. Simplemente estos informes de auditoría resultantes son útiles para la propia compañía.

Profesionales encargados de la realización de una auditoría interna

La labor auditora supone una preparación específica en distintas materias. De este modo, los procesos de evaluación de departamentos y procesos como el contable, el legal y normativo, el control de riesgos laborales y otros muchos exige a profesionales auditores altamente capacitados.

Al mismo tiempo, la toma de decisiones tras el análisis de la empresa precisa de un fuerte elemento de independencia y objetividad.

Debido a este punto para la ejecución de este tipo de tareas se cuenta a menudo con auditores profesionales y procedentes del exterior. Es el concepto conocido como auditoría externa.

A los mismos la compañía debe ofrecerles total acceso a la documentación de la empresa, de sus procesos y empleados. El fin es asegurar ofrecer una imagen fiel y transparente, para que el auditor pueda sacar la conclusión profesional más cercana a la realidad posible.

En ocasiones las grandes empresas no externalizan este servicio y cuentan con departamentos de auditoria interna dependientes de la propia cúpula de la compañía o de un comité de auditoría.

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