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¿Qué es el Aprendizaje?

Fuente: Entrenando Entrenadores, Manuel Alonso y Carmen Ríos. 2018

Cuando inicio un proceso de capacitación en alguna empresa o taller abierto, siempre pregunto a mis participantes “¿cuál es tu expectativa?” La mayoría de las personas responde rápidamente “Aprender”. Y cuando pregunto “¿qué es el aprendizaje?” escucho respuestas como adquirir conocimientos, información, modificar conductas, etc.

Algunos especialistas señalan que el conocimiento universal actualmente se está duplicando cada 40 meses; es decir, dentro de 40 meses, el mundo sabrá el doble de lo que sabe al día de hoy.

Una sola edición del New York Times posee más información de lo que una persona en Inglaterra en el siglo XVII podía saber en toda su vida. Pensando de esta manera, entonces ¿a qué velocidad debemos aprender?

Actualmente es posible leer un libro a un ritmo de 25,000 palabras por minuto, incrementar nuestras habilidades de pensamiento, creatividad y memoria hasta un 400%, controlar mejor nuestras emociones, así como aprovechar al máximo nuestras habilidades para desarrollarnos con mayor éxito en un mundo cada vez más complejo y cambiante.

Las modernas técnicas de Superaprendizaje, así como la Programación Neurolingüística, nos ayudan a explorar experiencias de nuestro cerebro que hasta hace algunos años, permanecían ocultas como uno de los más grandes misterios del ser humano.

Antiguamente, los griegos pensaban que la mente se encontraba en el corazón y no en el cerebro. Consideraban que, ya que la mente era esencial para el ser humano, ésta debería estar en el órgano más vital de todos los órganos.

Hoy sabemos que la Mente Humana posee un potencial prácticamente ilimitado, el investigador George Leonard desde su perspectiva, considera que “la capacidad creadora del cerebro puede ser infinita”, pero tenemos que aprender a aprender y utilizar este potencial que tenemos dentro de nuestro cerebro.

Muchos pedagogos afirman que una de las grandes barreras que tenemos los seres humanos para aprender se encuentra en que el aprendizaje para muchas personas se sufre en lugar de gozarlo. Tenemos que aprender “gozando” y utilizar simultáneamente la mente lógica, el cuerpo y la mente creadora, en otras palabras, el cerebro y el cuerpo integralmente.

El aprendizaje es considerado actualmente como una reacción química de sodio y potasio en la interacción dendrítica. De acuerdo a los estudios realizados por el Dr. David Samuels del Instituto Weizmann, se llevan a cabo entre 100,000 y 1,000,000 reacciones químicas diferentes cada minuto.

Imagínate a la capa cortical de tu cerebro llena de una especie de “minipulpos”. Cada uno de éstos minipulpos es una neurona o célula cerebral, la cuál está formada por un cuerpo somático (o soma, lugar donde se almacena la información), por un brazo largo llamado axón (a través del cuál la neurona envía información a neuronas vecinas y que puede llegar a medir más de 1.5 metros de longitud) y muchos brazos menores llamados dendritas (a través de los cuales, la neurona recibe información de neuronas vecinas).

La capacidad de crear redes de información a través de la interacción de las neuronas entre sus dendritas y axones (formando los enlaces llamados sinapsis) es lo que determina el aprendizaje. La capacidad de aprendizaje de una persona dependerá de su habilidad para crear estos enlaces.

La primera etapa es la de la Incompetencia Inconsciente, es decir, “yo no sé que no sé”

Es la etapa en la que por ejemplo, deseamos manejar un automóvil, no sabemos mucho del cómo se hace ni de todas las implicaciones para poderlo hacer. Simplemente lo vemos y queremos hacerlo.

Una vez que nos subimos al automóvil nos percatamos de que realmente no sabemos hacerlo. Brincamos a la etapa de la Incompetencia Consciente, es decir, hacemos consciente nuestra incompetencia y ahora conocemos lo que necesitamos aprender para conseguir lo que queremos. Ahora sabemos que necesitamos conocer cómo funciona el clutch, la palanca de velocidades, a manejar las luces, el rendimiento del automóvil, su mantenimiento e incluso las reglas de vialidad. Estamos preparados para aprender.

Una vez que comienza el aprendizaje pasamos a la siguiente etapa, la Competencia Consciente. En esta etapa ya sabemos cómo arrancar el auto, sabemos efectuar los cambios de velocidades, frenar, etc. Sin embargo, no contamos con mucha práctica y necesitamos todos nuestros sentidos y atención en lo que hacemos. Nada puede distraernos y nos da un poco de temor conducir en avenidas de alta velocidad o cargadas de tránsito. En esta etapa se encuentran muchas personas. Pueden dar cátedra de alguna asignatura, sin embargo, no han hecho suyo el aprendizaje a través de la práctica.

La cuarta etapa la tenemos cuando conducimos por una avenida transitada mientras escuchamos nuestra música favorita en el estéreo, discutimos con nuestra pareja las finanzas del hogar, regañamos a nuestros hijos que van en el asiento de atrás y comemos una barra de granola… todo al mismo tiempo. Es la etapa de la “Competencia Inconsciente”, en esta etapa el aprendizaje ya es nuestro, la actividad la hacemos inconscientemente, es decir, sin darnos cuenta.

George Miller en 1957 lanzó un artículo llamado “The Magic Number Seven, Plus Minus Two” en el cual nos dice que el ser humano sólo puede realizar consciente y simultáneamente un máximo de 7 cosas más menos dos, es decir, un rango que va de 5 a 9 cosas al mismo tiempo. En el momento que dominamos una actividad pasa al Inconsciente de nuestro cerebro y nuestro consciente se libera para aprender un concepto nuevo.

Pensando de esta manera… ¿cuántas cosas sabemos en nuestro inconsciente? La mayor parte de lo que hacemos en nuestra vida es a través de nuestra mente inconsciente, cuando nos bañamos, nos vestimos, manejamos hasta nuestro trabajo, preparamos nuestros reportes, hacemos de comer… etc.

Ahora diré una paradoja: “El Cerebro humano está diseñado para No ser Creativo”, y al decir esto quizá muchas personas frunzan el ceño extrañadas, pero la verdad es que nuestro cerebro trabaja formando redes mentales, los llamados Mapas Mentales que nos ayudan a recorrer el mismo camino una vez que hemos dominado algo. No necesitamos reaprender las cosas. Simplemente nuestro cerebro utiliza la autopista que ya ha construido.

Si esa autopista deja de utilizarse, seguramente al cabo de un tiempo, perderemos la habilidad para desarrollar esa actividad. Aunque hayas aprendido en secundaria a resolver raíces cuadradas y ecuaciones de segundo grado, si esas operaciones no forman parte de tu actividad cotidiana, seguramente ya no recordarás cómo se resuelven, tendrías que construir otro camino.

Donde el primer símbolo representa “Acumulación de conocimientos”.

A lo largo de nuestra vida, los seres humanos vamos acumulando conocimientos. A través de lo que aprendemos en casa, en la escuela, la calle. Toda esa acumulación de conocimientos forma nuestro gran equipaje de información que utilizamos a lo largo de nuestra existencia para tomar decisiones y resolver problemas. La pregunta, ¿todo el conocimiento es útil? ¿Será que almacenamos conocimiento que no necesariamente nos servirá para nuestros objetivos de vida?

Tom Peters, el gran futurólogo empresarial, afirma que el conocimiento global se está duplicando cada cuarenta meses, es decir, que dentro de cuarenta meses el mundo sabrá el doble de lo que actualmente sabe. Y si así fuera, seguramente mucha de la información que manejamos ya es obsoleta. Muchas de las aportaciones que hizo Neils Bohr en su modelo atómico hoy día ya nos son válidas; aunque en su momento ayudó a entender la estructura del átomo.

Si adquirimos una computadora ¿en qué momento será obsoleta? La respuesta de algunos de mis participantes varía de entre 6 y 8 meses. A esa velocidad se está gestando la información actualmente. Entonces ¿a qué velocidad debemos aprender?

Un gerente en una ocasión comentó al grupo en forma un poco soberbia “bueno, la verdad es que yo tengo 25 años de experiencia” ¿no será que en realidad tiene un año de experiencia repetido 25 veces?

¿Será por eso que repite los mismos patrones de conducta debido a que sus patrones de pensamiento no le permiten otra posibilidad?

El segundo símbolo chino puede ayudarnos a completar el cuadro.

Y éste representa “el niño en un portal”, que nos recuerda la actitud que debemos tomar frente al aprendizaje en todo momento.

Observa a tus hijos (si los tienes, si son pequeños, mucho mejor) ¿cuál es su actitud frente al aprendizaje? ¡Simplemente con todo tienen que ver! Desde que se levantan se preguntan ¿que toco, que tiro, que rompo, que me meto a la boca, qué chupo, dónde meto la mano?… ¡porque los niños aprenden con todo y de todo todo el tiempo!

Algunos pedagogos afirman que la capacidad infantil de aprendizaje hasta los 6 años está a un 80%. ¡Literalmente, auténticas esponjas de información!

Pero ¿y los adultos? ¿Qué pasa cuando esos niños crecen y se vuelven adultos? ¿Cuál es su actitud hacia el aprendizaje?

Algunas estadísticas aterradoras señalan que en México el promedio de libros leídos por persona al año es de 2.9 (Encuesta Nacional de Lectura 2006) y si a eso le agregamos que el promedio de comprensión es de únicamente el 15% de lo que se lee podremos imaginar la crisis educativa en la que nos encontramos.

¿A qué se debe que vamos perdiendo el amor al aprendizaje? Quizá se deba a que la mayoría tenemos asociado el aprendizaje con dolor y sacrificio. Pocas personas aprenden por decisión propia o de manera voluntaria. Recordamos al tirano profesor de matemáticas, la terriblemente confusa materia de Química acompañada de su lúgubre profesora que nos hacía poner nerviosos y mientras más nerviosos ¡menos aprendemos! Y mientras menos aprendemos ¡más nerviosos nos ponemos! Y así ad infinitum.

Hay participantes que llegan a la sala de capacitación y lo primero que me preguntan es “¿a qué hora acaba?” o sea, ¡aún no ha empezado el curso y ya se quieren ir!

Así como los niños enfrentan el aprendizaje, con una sonrisa y pasión hacia lo nuevo, de esa misma manera debemos incorporar nueva información a nuestra vida que nos convierta cada vez más en personas más capaces.

Esto nos lleva al tercer pictograma chino:

Para los chinos este símbolo representa “el ave emprendiendo el vuelo” ya que el aprendizaje realmente nos hace libres. A través del conocimiento somos más capaces de enfrentar problemas y eso nos da libertad.

Una persona que conoce un segundo idioma tendrá más probabilidades de triunfar en la vida que aquella que sólo maneja uno. Alguien que tiene conocimiento de los peligros y riesgos asociados en sus áreas de trabajo seguramente que tendrá más probabilidades de salvar su vida.

Mark Twain decía “si tu única herramienta es un martillo tratarás todos tus problemas como si fueran un clavo”. Pero si tienes diferentes herramientas seguramente que sabrás utilizar la adecuada para la situación específica, con la persona correcta, en el momento correcto. De eso trata este libro y el curso Train the Trainers, proporcionarte herramientas que te permitan ser más eficaz en tus tareas personales y profesionales.

Y, por último, el cuarto símbolo:

Para los chinos, este pictograma representa “la juventud”, que nos recuerda la actitud de los adolescentes frente a la vida, con total pasión y flexibilidad. Si no sale de una forma, buscan de otra. Si se quedan sin trabajo, no se complican y buscan otro. Si los deja la novia, se buscan otra.

Un joven no tiene problema, simplemente se permite fluir y aprender del proceso.

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